Las mochilas de nuestros hijos
Cuando hemos sido pequeños, nos ha pasado caminar hacia el colegio cargando nuestras pesadas mochilas. Aquellas que guardaban en su interior los libros, cuadernos, juguetes (que nuestros padres no se daban cuenta que llevábamos) o tal vez comida. De pequeño recuerdo haber tenido tres tipos de mochilas, la primera que me acompaño desde el kinder hasta la primaria fue la común, esa de dos correas, creo que era de los Transformers. En ella yo guardaba unos cuantos cuadernos y libros y también mi cartuchera. Lo bueno que los primeros años en el kinder no tienes que llevar muchas cosas. Pero a medida que pasan los años la carga en tu mochila va creciendo. Es como la vida mientras más tiempo pasa, más pesadas son tus cargas. Mi mochila pasó por una serie de accidentes, hasta que el dibujo que tenía en la parte de adelante se borró casi por completo. Mi madre me compró otra porque aquella estaba muy gastada, pero yo no quería dejar la vieja, la nueva quedó guardada hasta que entre a la primaria.
Mi segunda mochila, era una de con rueditas, esas fueron una de las cosas que me disgustaban, de imaginarme jalando la mochila por todo el camino de mi casa a la escuela, me cansaba. Sin embargo, tuve que usarla mi padre me obligo a costa de un fin de semana sin poder salir de casa. Los fines de semana me gustaba ir a la loza deportiva y jugar fútbol con mis amigos, así que tuve que llevar aquella mochila por un año. Todo ese año mi pobre brazo izquierdo pago las consecuencias de jalar la pesada mochila. Si que era pesada, tenía más de seis cuadernos de todos los colores con sus respectivos libros dentro. De lunes a viernes tenía que soportar tal carga. Hasta que una vez casi a final de año jugando con ella la rompí de casualidad, mis padres la llevaron arreglar pero no se pudo hacer nada. Así que les pedí que no compraran ese modelo. Fue en ese momento cuando hizo su aparición un maletín con una sola correa, mi padre la había elegido, si la anterior no me gustaba esa peor. Pero tuve que aceptarla. Sino adiós a mis fines de semana en la canchita. Estuve con esa mochila medio año, porque me estaba ocasionando múltiples dolores de hombro, así que mis padres optaron por comprar de nuevo la de dos correas.
A la hora de comprar las mochilas, los padres deben tomar en cuenta, que están tengan las correas anchas y acolchadas, y el respaldo también acolchado. Que los ajustes sean firmes, procurando que la bolsa se sitúe a 5cm arriba de la cintura. Evitar mochilas de una correa ya que pueden sobrecargar un hombro. Si compran la mochila de ruedas fijarse que el niño tenga la columna recta al llevarla. Además los padres deben evitar que sus hijos carguen las mochilas por más de 15 minutos.
Los especialistas son claros al determinar que los niños no pueden llevar más del 15% de su peso en las mochilas. Las consecuencias del excesivo peso pueden traer problemas de espalda, ya que se produce la tracción y presión del peso sobre la musculatura y las arterias. Por ello, los padres deben ser más responsables al comprar las mochilas y tener presente el tamaño y el peso de su hijo antes de hacerlo.