LA UNIVERSIDAD DE SALAMANCA

La sensación primera que me produce la visualización de la majestuosa e impetuosa fachada de la Universidad de Salamanca, es de asombro y perplejidad. Nunca hubiera supuesto, solo de ver la fachada, que se trataba de una universidad, entonces, mi imaginación hubiera volado muy alto y hubiera pensado que aquello era un gran castillo, en donde habitaron Reyes y príncipes con un sequito espectacular de mayordomos y demás, con pasadizos interminables en donde la comunicación entre habitaciones se hacia casi imposible.

Jamás hubiera imaginado que ese monumento alberga a miles de estudiantes en su interior y mucho menos que ellos se vistieran tal y como lo hacemos nosotros, sin majestuosidad y sin las características propias de la conmemoración de un magno evento. En todo caso, hubiera pensado que ese lugar ahora, solo era un monumento histórico más y que a lo mucho lo podríamos considerar como una de las reliquias mejor conservadas de siglos pasados.

Sigo recorriendo virtualmente algunas de sus aulas y me topo con un espacio grande, bordeado de libros y de un globo terráqueo que me hacen pensar que algún estudioso de la antigüedad bien podría ocupar un asiento junto a ese objeto. El rostro de este estudioso es pensativo y tal vez se toca su barba profusa en señal de que su mente esta tratando de deliberar alguna hipótesis, tal vez se trate de un geógrafo que esta intenta dilucidar algún aspecto relacionado con la tierra.

Investigando un poco más de su historia, me puedo percatar que muchas de mis sospechas tienen cierto fundamento. Esta universidad es considerada como una de las más antiguas del continente Europeo, junto con otras universidades como la de Bolonia, Salerno, la Sorbona de París, Oxford y Cambridge.

Su fundación, se remonta al año 1218, realizada por el Rey Alfonso IX de León, bajo la categoría de Estudio General de su reino, para que los habitantes de su pueblo evitarán salir de su jurisdicción para realizar sus estudios en Palencia.

Bajo la denominación de Estudio General es que se puede entender la diversidad de la que consta su enseñanza, además de su característica pública y la validez que poseen sus títulos.

Esta institución se retrasó casi dos siglos para contar con edificios propios en donde se pueda impartir sus clases. Antes de ese tiempo, las clases se realizaban en el claustro catedralicio del templo magno de la ciudad, en locaciones alquiladas al cabildo y en las instalaciones de la iglesia de San Benito.

Durante el reinado de Alfonso X el Sabio, la categorización de Estudio General se transformó a la de Gran Universidad. Para la consolidación de esta institución, Benedicto XIII, quien fue un gran protector de la Institución, promovió la compra de los primeros terrenos y la construcción de las Escuelas Mayores, en donde se ubica el edificio histórico de la Universidad, todo esto a partir del año de 1411.

Además de impartir educación en estas escuelas, también se utilizaban los Colegios Mayores para estudios en licenciatura o doctorado y menores para los casos de bachilleratos.

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