La posición de la educación ante una crisis de valores en España

  

La otra vez estaba viendo la televisión, era una de esas noches en las que uno llega casi difunto del trabajo y lo único con lo que sueña es con lanzarse sobre el cómodo mueble, destapar una  fría cerveza, llevar algo de comida y repasar toda la programación hasta quedarse profundamente dormido; la veía sin el menor interés de los contenidos, solo buscaba esa confortable sensación de quedarse dormido mientras el  pulgar presiona sucesivamente el control remoto, pero no pude. Sin querer, aprecie tanta  basura televisiva que  incentivó a  reflexionar sobre  una realidad que a  muchos incomoda y que pocas veces se mencionas como un tema de discusión urgente. 

La televisión principalmente se ha convertido en el principal educador de los niños, es mediante la televisión que los niños aprenden palabras, aprenden comportamientos e incluso aprenden anti valores, o mejor dicho, caen en un reordenamiento de lo  aprendido, ya que  lo que la televisión transmite, muchas veces es decepcionado por el niño con mucha mayor facilidad que lo aprendido en la escuela. Es noche, mientras  cambiaba y observaba la programación de los distintos canales, me daba cuenta que la mayoría de programas inciden en temas que  no hacen más que exaltar la actual carencia de valores por la que estamos pasando. Inclusive los dibujos que supuestamente están hechos especialmente para niños, resaltan  específicamente temas como la competitividad, l agresión y la violencia como  medio para solucionar los problemas, sien esto un hecho bastante preocupante porque lo niños son formados  visualmente con estas imágenes, imágenes que posteriormente reproducen en sus acciones, por ejemplo hace unos meses recuerdo que mi prima me contó que su hijo de  ocho años había golpeado a otro  mientras jugaban, la excusa que  el niño le dio es que supuestamente en la televisión  así era como los buenos peleaban contra los malos. El niño había aceptado el comportamiento visto en la televisión como un comportamiento correcto y por tanto, había entendido que la agresión  física, el uso de la violencia, estaba  justificado si es que defendía uno de los lados de puestos de la rivalidad. 

Entonces mediante este programa el niño había justificado la violencia, a pesar que seguramente en la escuela sus maestros deben haberle inculcado los valores y el respeto por las personas. La idea de que la televisión  posee mayor influencia sobre los niños, brota  imparable. Y una de las mayores  descargas de contenido influenciable hacia los niños es precisamente la violencia, la  construcción de seres individuales y poco solidarios,  donde la competitividad y la lucha  de opuestos se marca claramente, con un bombardeo televisivo de ausencia de valores, que procura en contra de una adecuada educación básica y elemental para el desarrollo  de la personalidad del niño. 

La televisión es un medio  creado principalmente par el entretenimiento, según muchas opiniones no tiene porque cumplir el rol educativo que muchos le exigimos, sin embargo la posibilidad de que colabore a la formación y  proyección de valores educativos en  horarios específicos donde los televidentes son mayormente niños, puede funcionar como una alternativa para desmoronar la intensa sobrecarga de influencia negativa que la televisión tiene sobre los niños. La regulación de los contenidos sigue siendo un tema pendiente. 

 

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