La inteligencia emocional en las organizaciones
Todos los seres humanos tenemos emociones, ya sea de dolor, de ira, de felicidad o de cólera, nos dejamos dominar por estas emociones en determinado momento. Esas emociones cuando se convierten en fuertes pueden impulsar nuestras acciones haciéndonos reaccionar de manera distinta y común a la que normalmente reaccionaríamos.
Dejarse dominar por las emociones, influye de manera directa en nuestro rendimiento y esto para una organización es un tema preocupante. La capacidad del ser humano para generar o transmitir emociones es bastante amplia, una sonrisa puede generar bienestar y un grito puede crear tensión en un ambiente laboral, puede disminuir la capacidad e interacción y de cooperación entre los integrantes de una organización.
Por el contrario, un manejo adecuado de las emociones, puede incentivar a mejorar la comunicación dentro de una organización, aprender a manejar los estados impulsivos permite también aprender a manejar las emociones del resto, esto procurando maximizar las características y cualidades de cada integrante de la organización,. Saber lo que favorece la productividad en un individuo desde el punto de vista emocional, puede permitir a la organización crear climas de trabajo que incentiven su desenvolvimiento tomando en cuenta sus características personales. El caso de la inteligencia emocional permite desarrollar anticipaciones a reacciones comunes en los demás, permite al individuo preconcebir los posibles estados de animo en una situación determinada, lo cual hace posible reaccionar de una manera distinta a la que se reaccionaria si las emociones fueran las que dominaran el accionar.
La inteligencia emocional no solamente es aplicable para mejorar la productividad de los empleados, sino que también sirve a para entender mejor y satisfacer eficientemente las necesidades y exigencias de los clientes. Muchas empresas sufren la cólera y la ira de clientes no satisfechos, deben lidiar contra reacciones emocionales bastante fuertes que incluye el mal trato a su personal de atención o las quejas publicas y las malas recomendaciones que lo único que propician es afectar negativamente la imagen de la organización, por eso la utilización de la inteligencia emocional por parte de los empleados encargados de atender a los clientes reduce el riesgo de enojo e insatisfacción que pueda llegar asentir el cliente, esto mediante formas más disuasivas de conversación, mediante una postura agradable y calida de atención en todo momento, evitando perder el control y enojarse al mismo nivel que el cliente y demostrando siempre una capacidad de interés y preocupación por solucionar el problema que perjudica al cliente.
Todo esto puede generar en el cliente el desanimo por el enojo y la ira, y mas bien guiarlo hacia una resolución del problema de una manera mas comunicativa y por ende, productiva. La inteligencia emocional a nivel personal y a nivel organizacional lo que procura es el aprendizaje necesario mediante pautas y análisis del comportamiento, para poder desenvolverse mejor en un ámbito excepcional de vida, sea este en el trabajo, en los estudios o a nivel familiar. Las emociones pueden controlarnos temporalmente en momentos fuertes de la vida, pero mientras menor sea ese tiempo en que la razón se ve superada, mayores posibilidades de generar éxito tendremos.