Javier y su experiencia en una escuela española

Cuando Marcelo, el papá de Javier, me contó que iba a viajar rumbo a España por algunos negocios no pensé que se quedaría por tanto tiempo. En un principio el viaje iba durar tan solo tres meses pero al final termino alargándose más de diez. Y eso que aún no piensa en volver según lo que me comentó la última vez que conversamos vía telefónica. Cuando recibió la oferta de trabajo, no lo pensó dos veces y enrumbó directo hacia Madrid. La capital española fue el lugar escogido para que Marcelo y su familia empiecen una nueva vida. Llegaron junto a é, su esposa Clara, su hija de tres años Esperanza y su hijo Javier. Este tenía seis años y ya debía ingresar a la escuela. Por eso, una de las primeras cosas al llegar a suelo español, fue buscarle un centro educativo en donde pueda estudiar el pequeño. Los días transcurrieron y las opciones también. Tanto Marcelo como Clara no sabían cual de todas escoger. Habían algunas que les llamaban más la atención debido a que cubrían la gran mayoría de inquietudes que tenían ambos. Sin embargo, casi una semana después de haber llegado a Madrid, matricularon al Javier en una escuela privada. El costo iba a ser algo elevado pero valía la pena. A partir de ese momento, creyeron que la educación de su hijo iba a estar guiada por buen camino. No obstante, al principio tuvo algunos inconvenientes de adaptación. No se acostumbraba a la forma de actuar de los pequeños españoles. Es más, se alejaba y se mostraba introvertido. Bueno, las veces que lo vi, siempre había sido un niño algo extraño y huraño. No salía a jugar con los demás niños de su edad y siempre paraba solo en su cuarto. En sí, el niño le estaba costando trabajo adecuarse a su nueva vida, y por eso, para suerte de él, sus papás se dieron cuenta de este hecho y empezaron a moverse para poder subsanarlo. Acudieron a la escuela para dialogar con las autoridades pertinentes y sobretodo con los profesores de Javier, para saber que eran lo que en realidad estaba sucediendo con su hijo. Las explicaciones fueron diversas, y debido a estas, tanto Marcelo como Clara, comprendieron que habían cometido un gran error al dejar a su hijo solo durante los primeros años de su vida. Y no solo durante ese tiempo, sino también durante su llegada a España. En sí, se dedicaron más a establecerse en su nueva casa y a ver el nuevo trabajo de Marcelo que en los problemas que podía tener su hijo. Por eso, para evitar que se dieran más complicaciones de este tipo y originar un retraso aún mayor en la educación de Javier, lo primero que hicieron fue hablar con él. Y no solo hablar con él, sino pasar más tiempo juntos. O sea, en familia. Poco a poco este hecho fue cambiando la forma de actuar de Javier en la escuela. Paulatinamente fue mostrando progresos y sus profesores se lo hicieron saber. Esto lo llenó de motivación y confianza para seguir adelante. Además, también, el material didáctico con el que contaba era muy bueno. No había motivos para que el pequeño Javier no comprendiera lo que se le enseñaba. Si antes no lo hacía era por sus problemas de adaptación, más no por alguna complicación educativa. Según las propias palabras de Marcelo, la escuela donde esta estudiando su hijo es de primera. Cuenta con una excelente infraestructura que les permite a los alumnos poder desenvolverse de la mejor manera tanto en el aula como fuera de ella. Además, los libros, los videos, la calidad de los profesores, y el empleo de la Internet, son algunas de las herramientas fundamentales para que los alumnos puedan sentirse seguros de lo que están estudiando y a la misma vez aprendiendo. Por esta razón, Javier ha elevado tanto sus calificaciones. Ahora, es un niño que se interrelaciona de manera perfecta tanto con sus demás compañeros como con sus profesores. El cambio ha sido radical. Aunque para que éste se de, haya tenido que suceder un cambio familiar y no tanto educativo. No obstante, lo ideal es que se busque un equilibrio entre los dos factores. O sea, un intermedio entre la educación y el vínculo familiar. Si se llega a dar, el proceso educativo de cualquier estudiante será exitoso. De lo contrario, las complicaciones empezarán a surgir una tras otra y el que más va a sufrir con esto es el alumno.

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