El poder y el caso de España
El poder tiene tres dimensiones. a) Recursos (se relaciona el poder con los recursos porque aceptamos la propiedad. Los recursos pueden ser el dinero, la buena apariencia, la fuerza física, el discurso hábil, y también intangibles como el conocimiento, la ética, la información, el encanto), b) Dependencias (no basta tener el recurso, se debe depender de él de alguna manera para que tenga poder sobre alguien), c) Alternativas, si es que alguien tiene el recurso y la persona lo necesita pero hay demasiadas trabas para llegar a él, es posible que se busque otra alternativa.
Asimismo, cabe señalar que las bases del poder son las siguientes: a) poder de recompensa (recibir elogios, remuneración , recompensa, es tangible), b) poder de coerción (se basa en el temor, es tangible), c) poder de legitimidad (es el poder asignado, asignación de una persona dentro de una organización o sociedad), d) poder de referencia (atractivo o interés que se ejerce sobre otros. Se refiere si somos aceptados o agradables), e) poder de experiencia (concepto saber es poder ya que una persona que sepa algo respecto a un campo tendrá poder, ya que las personas aprecian la información y el conocimiento como recurso.
De otro lado, rara vez el poder está distribuido equitativamente. El hecho sobre quien quiere el poder se relaciona con las necesidades individuales y el valor que confieren las personas a la obtención y uso de poder. Por otra parte, el poder que alguien ejerce sobre otra persona se relaciona de manera directa con el grado de dependencia que esa persona siente hacia la otra. El poder radica en los ojos de quien lo percibe, ya que se relaciona con la forma en que concibe su dependencia.
Las implicaciones que tiene en la comunicación, la relación entre el poder y la dependencia se observan con claridad en las negociaciones comerciales. Los negociantes están muy alertas de la dinámica del poder y, en general, tratan de imaginar que tan dependiente es la otra parte de lo que ellos ofrecen o suspenden en la mesa de las negociaciones. Si hay conflicto de interés, ambas partes se enfrascarán en una lucha por el poder. Los conflictos de interés son una realidad en la vida organizacional y no pueden desecharse como producto de una falsa apreciación. No es posible resolverlos simplemente creyendo que el poder es infinitamente expandible.
No debemos olvidar tampoco que esta clase de poder se ha ido dando en algunos lugares puntuales de España. En diversos momentos y contextos. Aparecen de manera espontánea pero se mantienen firmes allí. Esta forma de poder asolapado que aparece en muchos españoles y en numerosas instituciones, poco a poco se está afianzando, llegando a convertirse en una actitud de lo más cotidiana. Por este motivo, lo más recomendable es lograr un cambio total en la mente de los ciudadanos españoles. Es decir, conseguir que puedan desterrar las ideas que trae consigo cualquier forma de poder en especial. Y aún más cuando este se torna negativo en exceso, tal cual es el caso de España en estos últimos años.