El español visto por un joven extranjero
Cuando mi amigo Bruce viajó rumbo a España por motivos de trabajo, su hijo Michael estaba estudiando en la secundaria. Por eso, cuando se concretó la oferta, tuvo que dejarla y viajar junto a su padre. Ellos vivían juntos desde hace varios años atrás. Su mamá falleció en un choque automovilístico y desde momento los dos han estado viajando de un lugar para otro. Primero a lo largo de Canadá su país natal y después por los Estados Unidos. Ahora, el destino que se avecinaba era España. Por eso, Michael no objetó para nada la decisión de su padre. Es más, le pareció buena la idea. Ya estaba acostumbrado a viajar en cualquier momento y dejar la escuela en la que estaba. Lo bueno para él, era que dejaba muchos amigos que esperaba algún día volver a ver. El único problema que había, radicaba en el hecho que no sabía manejar de manera correcta y fluida el español. No sabía absolutamente nada. Su papá, si la conocía y la dominaba en un nivel más que aceptable. En su juventud había viajado por motivos de trabajo a diversos países de Sudamérica. Por eso, la manejaba con cierta fluidez. Además, siguió algunos cursos rápidos para aprender este idioma.
El tiempo transcurría y los días se pasaban uno tras otro. El viaje estaba cada vez más cerca. Y Michael dejó de ir a la escuela en la que estaba. Empezó a estudiar el español mediante el empleo de libros y de la Internet. Con estas dos herramientas pudo conocer algo de la lengua española. Al menos algunas nociones básicas. Finalmente, los dos llegaron a viajar rumbo a Valencia, la ciudad en la que iban a vivir por los próximos dos años. Al llegar, se sorprendió del trato que mostraron los encargados del aeropuerto. Y se preguntó si todas las demás personas serían así. Después, de todo el trámite tradicional, fueron a un hotel y descansaron todo el día. Toda la semana siguiente, Bruce se adaptó a su nuevo trabajo y comenzó la búsqueda de una escuela para su hijo. Michael, tenía catorce años cuando sucedió esto. Debía seguir con sus clases en la secundaria y debido a todos estos viajes siempre se retrasaba o no comprendía bien lo que le enseñaban. Por eso, la búsqueda fue rápida y para suerte de Bruce, efectiva. Encontró un centro educativo secundario que se acomodaba a todas las necesidades de Michael. Esta escuela se especializaba en recibir alumnos extranjeros que llegaban por primera vez a España y que no sabían manejar casi nada del español. Además, las técnicas y los métodos que empleaban iban de la mano con la modernidad y siempre estaban actualizando. Esto lo supo por referencias que obtuvo de otras personas. Los primeros días de clases fueron sumamente difíciles para Michael. No comprendía lo que le enseñaban y no podía comunicarse de manera efectiva tanto con sus profesores como con sus compañeros de clase. La única forma para que lo entendieran era por señas o por algunas frases en inglés que cualquier conoce. Por eso, tuvieron que realizar un trabajo especial con él para que pudiera adaptarse más fácilmente a esta nueva etapa de su vida. Felizmente, Michael con el correr de las semanas pudo superar poco a poco los problemas de comunicación que tenía. Para lograr este progreso contó con el apoyo de su padre y de sus profesores. Cabe señalar que fueron fundamentales para su progreso el empleo de libros en español que contaban con dibujos que ejemplificaban lo que se explicaba en ellos. También, ayudó el uso de una gran cantidad de audios y videos. En sí, este hecho mejoró de manera ostensible la pronunciación de Michael. Además, su comprensión lectora aumentó bastante debido a lo que leía, veía u oía en las diversas clases de la escuela. Aparte, el aspecto intercultural también fue tocado para que pudiera entender las costumbres y la cultura española. Sobretodo, el estilo de vida de su sociedad. Ya han pasado casi tres meses desde que Bruce y Michael llegaron a Valencia. Y la estancia en esta ciudad ha sido más que placentera. Michael poco a poco se está acostumbrando a manejar el español y dentro de un tiempo podrá manejarlo de manera fluida. Ese es su anhelo. Por el momento, tan solo le queda esperar y esforzarse cada vez más. Con la ayuda de su padre, de sus profesores y de las herramientas que cuenta su escuela podrá lograr su objetivo. Dominar el español y poder comunicarse con cualquier persona que maneje el español de forma materna sin ninguna clase de complicación.